Mauricio Macri recibió hoy en la Casa Rosada al entrenador de Boca Juniors, Guillermo Barros Schelotto, en medio de la tormenta desatada por los malos arbitrajes en el fútbol argentino y las sospechas lanzadas por varios clubes e hinchas de que el xeneize es beneficiado.

El “mellizo” llegó a la casa de gobierno cerca del mediodía para almorzar con el primer mandatario, con quien lo une una amistad desde que se conocieron en Boca, uno como presidente y el otro como futbolista. Luego, se retiró minutos antes de las 15 sin tener contacto con la prensa.

Desde River se había lanzado la primera sospecha al decir que debían estar con “la guardia alta”, debido a las influencias de Macri, Daniel Angelici y Claudio Tapia, y luego se sumó el presidente de San Lorenzo de Almagro, Matías Lammens, tras un arbitraje que lo perjudicó en el partido entre su club y el de la ribera.

En el último fin de semana, tanto en la cancha del millonario como en la del Ciclón, se cantó en contra del presidente de la Nación, acusado de volcar favoritismos sobre el equipo del que es hincha.