El Toyota Corolla número 17 se mostró competitivo durante toda la actividad de los “200 Kilómetros de Buenos Aires” y, por lo tanto, Matías Rossi y José María López se ilusionaban con ratificar la condición de candidatos a quedarse con la prueba especial de Súper TC2000 en el autódromo “Oscar y Juan Gálvez”.

Rossi llevó a su unidad al tercer cajón de partida gracias a la clasificación del sábado y “Pechito” la condujo hasta la segunda posición en el dibujo número 8 del trazado porteño, después de superar en las primeras vueltas a “Josito” Di Palma, quien estaba al volante del Fluence de Emiliano Spataro.

Como escolta del Fluence de Facundo Ardusso, manejado por Mariano Altuna, dejó “Pechito” al auto de Rossi, pero al salir a pista el pista el piloto de Del Viso sintió que algo no funcionaba bien en el impulsor. “Una súbita caída de presión de aceite”, explicó el Toyota Gazoo Racing. Dos giros después, el Corolla quedó detenido a un costado de la pista.

“Es una lástima. fue un trabajo increíble del equipo en el cambio de piloto y de neumáticos. También ‘Pechito’ me entregó un auto para ganar. Pero dí media vuelta y entendí que hubo una rotura de motor. Pude resetearlo y andar unos metros más, pero después no agarró más. Estaba bien para pelearle a Ardusso”, se lamentó Rossi.

Su invitado, nada menos que el tricampeón mundial en el ex WTCC y quien venía de lograr su primera victoria en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), también con Toyota, tampoco ocultó su tristeza.

“Me divertí y puse todo cuando tuve que hacerlo. Me tenía fe. Sabía que podía contra los invitados porque estuve muchos años con esto autos. Mi idea era darle (a Rossi) el auto con posibilidades, pero los fierros son así, se rompen. Voy a volver, no me voy a quedar así”, advirtió un siempre competitivo López.

Por segundo año consecutivo, la dupla estelar de los “200 Kilómetros de Buenos Aires” se quedó con ganas de festejar. Pero tal como lo adelantó “Pechito”, seguramente tendrán revancha.

Foto: Prensa Matías Rossi