“No me quedó nada pendiente”, esgrimió Emanuel Ginóbili cuando anunció su retiro, a los 41 años, a fines de agosto del año que acaba de exhalar su último aliento. Y claro, qué pudo haberle quedado como deuda luego de una carrera magistral, que lo elevó al pedestal de los mejores deportistas argentinos de todos los tiempos, luego de una carrera cargada de laureles tras sus pasos por el seleccionado de Argentina y San Antonio Spurs.

Casualidades, o no, de la vida, el bahiense dijo adiós justo el día en el que se cumplían 14 años de una gesta inolvidable: el segundo triunfo en la historia del seleccionado sobre el Dream Team en Atenas 2004, donde el combinado albiceleste obtuvo la medalla de oro para darle a ese plantel el mote de “Generación Dorada”.

“Decidí tomarme un poco de tiempo para entrar a esta cancha y ver si me venían las ganas de agarrar esa pelota, de empezar a correr y otra vez empezar a prepararme físicamente. La realidad es que cuando me metí ahí, empecé a hacer gimnasio, agarré la pelota y no pasó nada. No pasó absolutamente nada, de hecho me vi más lejos. Lo físico, lo mental y lo familiar, las tres fuerzas fueron similares”, explicó “Manu”.

Ginóbili tomó así la decisión más difícil de su carrera. Lo hizo tras ganar los anillos de campeón de 2003, 2005, 2007 y 2014, y de convertirse en una leyenda de la NBA. Fueron 16 temporadas, siempre con los Spurs, en la liga de básquetbol más competitiva del mundo. La que desde Argentina, antes de su desembarco, se miraba con fascinación, pero como un imposible.

“No me quedé con las ganas de nada, jugué hasta que tuve ganas, algunos se tiene que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años, señaló quien se despidió del seleccionado argentino, con la emoción a flor de piel, en Río 2016.

Es que además del oro olímpico en Atenas 2004, Ginóbili logró con la camiseta albiceleste el segundo puesto del Mundial de Indianápolis 2002 y el bronce en Beijing 2008 y ganó los FIBA Américas de 2001 y 2011.

Logró “Manu” lo que pocos consiguen, el reconocimiento unánime, no solo del mundo del básquetbol, sino del deporte en general. Se despidió de la actividad profesional un deportista que, sin dudas, entró en el olimpo.

Foto: Prensa CABB