Marco Ruben se despidió casi entre lágrimas de Central, tras acordar su salida a préstamo a Atlético Paranaense a préstamo hasta el último día de este año. El goleador inició así una nueva aventura en su carrera, pero fue tan literal que decidió ponerle emoción a su desembarco en aquel equipo brasileño desde el momento mismo en que partió desde Rosario.

Es que el goleador de 32 años decidió recorrer en automóvil el trayecto entre la ciudad del sur de Santa Fe y Curitiba. Fueron más de 1.700 kilómetros que resolvió realizar por tierra para, entre otras cosas, “disfrutar del paisaje”.

“Cuando vi la distancia, no me pareció muy grande. Tenía que hacer un cambio, traer muchas cosas. Me pareció oportuno venir con mi camioneta con las cosas de la familia. “Tenía tiempo y así mi esposa viaja más tranquila con mis hijos”, afirmó en declaraciones reproducidas por su nuevo club.

Fueron más de 20 horas de viaje, con un intervalo para dormir. “Descansé en un hotel. Me desperté el otro día a las 8 de la mañana y seguí. Fue un viaje tranquilo. Muchas horas, pero agradable. Vino acompañado de mi hermano, tomando un mate y disfrutando del paisaje”, contó Ruben, quien se marchó de Central tras adjudicarse la Copa Argentina.

El centrodelantero comentó además que la presencia de su compatriota Luis González incidió en su llegada a Paranaense, último campeón de la Copa Sudamericana, y que habló con “Lucho” antes de tomar su decisión.

“Fue una buena conversación. He hablado con él por primera vez hace seis meses y él ya me había dicho cómo era el equipo. Habló que es un club siempre en crecimiento, que estaba teniendo cada vez más ambición. Habló bien de la ciudad, que es muy agradable y seguro. Eso fue importante para que tomara esa decisión de venir”, afirmó.