El presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, podría asestarle a la escudería inglesa McLaren un duro golpe económico ya que tiene como objetivo rescindir un contrato que une a ambas partes.

Esta historia arrancó en 2018, cuando Petrobras (la petrolera estatal de Brasil) firmó un contrato de cinco años con McLaren por 190 millones de dólares y la provisión de combustible a partir de 2020.

Más allá de algunas voces (entre ellas las del piloto Lucas Di Grassi) que se alzaron en contra, nada parecía complicar el acuerdo hasta que Bolsonaro llegó a la presidencia del Brasil, y comenzó a revisar ciertas situaciones, entre ellas las relacionadas con la Fórmula Uno.

Está claro que más allá de la llegada de ciertos auspiciantes como British American Tobacco, Estrella Galicia, Coca-Cola, y Huski, la pérdida de Petrobras marcaría un quiebre en McLaren que todavía está recuperándose de la partida de Honda.

Pero esta no es la primera vez que Bolsonaro se mete con la Fórmula 1. Hace un par de semanas, el presidente de Brasil anunciaba que el Gran Premio de ese país de 2020 se iba a correr en Río de Janeiro, y no en San Pablo como está previsto.

Bolsonaro aseguró que el cambio de sede se debía a que San Pablo “se ha vuelto poco práctico debido al apoyo financiero público del evento y la deuda que existe allí”.

Las autoridades políticas de San Pablo y el organizador del evento salieron a confrontar a Bolsonaro afirmando que tienen contrato firmado hasta 2020 para organizar la carrera.

Sin embargo en esta pelea el presidente del Brasil cuenta con un aliado poderoso: Liberty Media, la organización dueña de la Fórmula 1, que tiene tensa con la ciudad de San Pablo, y los promotores de la carrera.

Foto: mclaren.com