En las lejanas y convulsionadas épocas de las guerras de independencia en el sur del continente americano, el general José de San Martín extendió su gesta libertadora hasta Perú para ponerle fin al domino de la monarquía española en las tierras de los incas. El 28 de julio de 1821, el militar correntino declaró la Independencia del Perú, y fue nombrado Protector de la nueva nación convirtiéndose en el primer argentino venerado en la flamante nación. 

Pasaron casi dos siglos y otro argentino se convirtió en prócer para Perú. No cruzó la cordillera de los Andes, ni levantó un sable contra los realistas foráneos y en vez de largas patillas luce una rubia melena. Su conquista la gestó con sus conocimientos tácticos y su poder de convencimiento. Salvando las enormes distancias entre una guerra de independencia y un deporte convocante como el fútbol, podría asegurarse que Ricardo Gareca se ganó, por méritos propios, el honor de ser el segundo argentino que mayor alegría le brindó al pueblo peruano. 

El Tigre reinsertó a Perú en una Copa del Mundo después de una ausencia de 36 años. El martirio del fracaso en siete eliminatorias parecían reiterarse en el camino a Rusia 2018, sobre tras un flojo comienzo. Hasta que Gareca enderezó el rumbo, le dio fisonomía a su equipo y, repechaje con Nueva Zelanda mediante, selló el pasaporte mundialista. Ahí se ganó el amor incondicional de todo Perú, futbolero o no, y hasta una estatua. En Rusia mostró mejor imagen que resultados, con una victoria sobre Australia (2-0) y dos derrotas ajustadas ante Francia y Dinamarca (ambas 1-0).

Ya había vislumbrado un futuro alentador en el estreno en la Copa América Chile 2015, finalizando en el tercer puesto tras caer contra el dueño de casa, que sería el posterior campeón. En la siguiente edición, Estados Unidos 2016, perdió por penales en cuartos de final tras empatar con Colombia. Y se fue invicto en los cuatro partidos de noventa minutos disputados, pero sobre todo ratificando una  buena imagen. 

Conformar una base sólida, evitar los conflictos y las polémicas, dotar a su conjunto de una línea de juego definida y inculcar el compromiso colectivo fueron los aciertos del entrenador nacido en Tapiales. Potenció a varios futbolistas, como Yotún, Flores, Cueva, Trauco, Gallese, Abram…

Las estadísticas del Tigre Gareca al frente de la Selección de Perú, incluyendo partidos oficiales y amistosos, registran 61 cotejos, con 27 triunfos, 15 empates y 19 derrotas, anotando 83 goles y recibiendo 64.  En esa tercera experiencia en una Copa América superó el tremendo impacto de un 5-0 adverso ante Brasil y el domingo irá por la revancha en el partido de cierre del certamen. Sin caballo ni espada, pero sí con la voluntad de seguir revolucionando el fútbol de Perú.