Boca se volvió el pasado domingo desde el Monumental con el empate que, de mínima, fue a buscar en el superclásico ante River, el primero de la saga que abarcará otros dos por una de las semifinales de la Copa Libertadores.

Se trató de un partido extraño. River fue el que propuso y Boca esperó, y apostó a un contragolpe salvador que, en los poco más de noventa minutos de juego, nunca llegó.

Pero más allá de la postura que adoptó el Xeneize en el escenario al cual volverá el próximo 1 de octubre, otra cuestión no menos importante tomó gran trascendencia luego del superclásico: la presencia de Franco Soldano y el joven venezolano Jan Hurtado desde el inicio, y los pocos minutos de Carlos Tevez.

El nivel subterráneo de los dos delanteros que llegaron a Boca en el último mercado de pases decantó una pregunta inexorable: la ausencia de Tevez, ¿fue esencialmente táctica o el delantero ya no goza de las mieles que Alfaro sobre él derramó cuando asumió como técnico Xeneize, en los primeros días de este año?

En la decena de partidos oficiales que Boca disputó luego de la Copa América, Tevez fue titular en apenas cuatro: en las tres fechas iniciales de la Superliga y en la revancha ante Liga de Quito por los cuartos de final de la Libertadores, con la serie casi definida.

Fue ese duelo ante el equipo ecuatorianoo el último antes del superclásico. Con Wanchope Ábila y Zárate lesionados, todo hacía pensar que el Apache sería titular en un escenario donde siempre se hizo fuerte como el Monumental.

Pero Alfaro se inclinó por otras opciones y Tevez, que ingresó en el segundo tiempo y exigió a Armani con un tiro libre, no habló después del partido, pero tampoco se preocupó mucho en disimular su descontento.

Cuarenta y ocho horas después del superclásico, Alfaro, Tevez y el plantel de Boca todo, se reencontraron en el Complejo Pedro Pompilio para llevar adelante la primera práctica con vistas al todavía lejano juego como local ante Estudiantes, por la sexta fecha de la Superliga.

Será esa una buena oportunidad para ver cuánto le importa a Alfaro lo que sucede puertas afuera del vestuario (o incluso puertas adentro) y si Tevez volverá a integrar el once inicial.

Los superclásicos coperos parecen estar un poco lejos, pero el tiempo pasa rápido. Será casi un mes hasta el primero de ellos. Por lo pronto, el experimentado delantero delantero estuvo activo en el entrenamiento de esta tarde, el primero después del 0-0 en Núñez.

En el medio, durante lo que resta de septiembre, será propiedad de Boca, Alfaro y Tevez sentar una posición que beneficie al equipo con vistas a esos duelos, claves para la concreción del máximo objetivo Xeneize de este año.

Otro interrogante, entonces, asoma con cierta crudeza: ¿firmarán todos el armisticio, si es que existe una guerra interna, para llegar sin heridas a los choques con River? ¿O alguien, previo a esos duros compromisos, tiene que ceder?