Sebastián Beccacece atravesó varias tormentas desde que asumió como entrenador de Independiente y todas las superó positivamente si de resultados se trata, aunque siempre su equipo quedó en deuda desde el juego.

La eliminación de la Copa Sudamericana en Ecuador, el precipicio al que se asomó antes de ganarle a Patronato y Defensa y Justicia por la Copa Argentina, y los conflictos intramuros por los casos de Pablo Pérez y Nicolás Domingo fueron algunas situaciones que el técnico del Rojo traspasó hasta desembocar en este presente no menos complicado.

Independiente viene de perder en el Libertadores de América ante Argentinos Juniors con un nivel futbolístico subterráneo, y su continuidad, una vez más, está en duda, y atada estrechamente a lo que suceda en viernes, en el partido de cuartos de final de la Copa Argentina ante Lanús.

Nadie en el Rojo se animó a alimentar abiertamente esa hipótesis, pero quedar fuera del torneo que puede depositar a Independiente en la próxima Copa Libertadores podría ser el golpe de nocaut para el ciclo de un DT que nunca logró convencer a los simpatizantes del equipo de Avellaneda.

En ese contexto, y tras abandonar en silencio el estadio tras caer contra el Bicho, Beccacece encabezó este lunes el primer trabajo de la semana para el encuentro del viernes a las 17.10 en cancha de Newell’s ante un Lanús que, al menos en la Superliga, viene a paso firme.

El transcurso de los días determinará qué equipo presentará el Rojo en un partido quizás definitorio para la continuidad del entrenador.