El seleccionado de rugby de Inglaterra concretó una de las mayores sorpresas de los últimos tiempos al derrotar 19-7 a los All Blacks para meterse en la final, después de 12 años de ausencia, en la final del Mundial que se lleva a cabo en Japón.

Noventa y ocho segundos de partido. Elliot Daly inició un contraataque que Manu Tuilagi apoyó en el ingoal. Try, conversión e Owen Farrell, e Inglaterra sorprendía a todo el mundo, especialmente a los All Blacks.

Liderado por Farrell, Underhill, Vunipola, Tuilagi, Itoje, y mostrándose superior tanto en las  formaciones fijas como las móviles, Inglaterra mantuvo el dominio en el desarrollo del juego.

Nueva Zelanda trató de reaccionar, pero careció profundidad y precisión, para superar a un rival que lo presionó.

Un dato que habla a las claras de lo que sucedía dentro del campo de juego: Inglaterra ganó 10-0 el primer tiempo. Inimaginable, aún para el más ferviente hincha de la “Rosa”.

Un penal de George Ford, a los 10 minutos del segundo tiempo, no sólo sirvió para estirar la ventaja sino también para ratificar que Inglaterra mantenía el juego bajo control.

Sin embargo en un line a favor, la pelota fue de las manos de Jamie George a las manos equivocadas. Ardie Savea tomó la ovalada y marcó un try para resucitar a Nueva Zelanda, que se ponía 13-7 abajo.

Pero fue sólo un espejismo. Los All Blacks chocaron una y otra vez contra la defensa inglesa, mientras que en ataque Ford con su puntería (4/5 en envíos a los palos) seguía dándole forma a la histórica victoria de la “Rosa”.

Después de dos mundiales, Inglaterra volverá a estar en la final de un Mundial, y tratará de repetir un triunfo que le permita volver a ser campeón como en 2003; los All Blacks, mientras tanto, vieron como se hizo añicos de ganar su tercer título consecutivo.

Foto: RWC