La Navidad de 2019 no fue una buena Navidad para Los Angeles Lakers: derrota (111-106) en el clásico de la ciudad ante los Clippers; cuarta caída consecutiva; y la peor noticia: LeBron James nuevamente lesionado.

Para El Rey el partido ante los Clippers fue toda una pesadilla. No llegó en su mejor forma física (una lesión muscular en la caja torácica puso en duda su presencia) y eso se vio en su juego, el cual se basó en lanzamientos de media y larga distancia.

Y esa táctica fracasó, producto de la incomodidad física para ejecutar, y eso se reflejó en la estadística: 9/24 en tiros de campo, con 2/12 en triples. 

Pero ese no fue lo peor. A sólo 3.4 segundos del final, cuando intentó lanzar un triple para igualar el partido, Patrick Beverley le robó el balón de las manos, y sentenció el resultado.

Beverley ya se había interpuesto antes en el camino de LeBron, cuando en otra jugada en el primer cuarto le aplicó un rodillazo en la ingle (zona que se lesionó la temporada pasada), la cual complicó aún más una noche que terminó siendo para el olvido.

Me arrodillé al recibir una carga de Patrick Beverly, y eso me devolvió a donde estaba hace cinco días“, expresó James.

Los Lakers continúan al frente de la Conferencia Oeste (24-7), pero más que en eso piensan en la salud de LeBron.