La posibilidad de que Estados Unidos tenga su Gran Premio de Fórmula 1 una vez que se supere la pandemia de Coronavirus, se vieron reducidas después de unas declaraciones realizadas por el Director de Salud Pública de Texas, estado donde se encuentra ubicado el autódromo de Austin.

“Los grandes eventos son lo primero que detenemos y serán lo último que se habilitará, debido al riesgo de exponer a las personas entre sí, especialmente las personas del mismo hogar”, señaló Mark Escott, en declaraciones realizadas al diario “Austin American-Statesman”.

En su organigra, Liberty Media (dueña de la Fórmula 1) tiene previsto arrancar la temporada en Europa, trasladarse luego a Asia, para después llegar a América, para cerrar el año, en el mejor de los casos, en noviembre.

“Estamos trabajando en un plan para ayudar a predecir lo que sería factible, pero para fines de diciembre nos resulta difícil decir si podremos mitigar suficientemente los riesgos para reorganizar eventos importantes, especialmente aquellos de más de 2.500 espectadores”, agregó Escott.

Y es en los espectadores donde se plantea otro problema, ya que para el momento de llegar a los Estados Unidos, la Fórmula 1 esperaba contar con la presencia de espectadores en el circuito.

El GP de Fórmula 1 es financiado en parte por el estado de Texas, que en esta ocasión no contaría con los beneficios de todo lo que moviliza una carrera, si esta se realiza a puertas cerradas.