La crisis económica generada por el parate total del fútbol profesional a raíz de la pandemia por el Coronavirus tiene muchas facetas negativas para los clubes en Argentina, y Rosario Central no escapa a esa realidad. Además, la entidad auriazul ya arrastraba una serie de inconvenientes financieros, que sumados a la caída en la recaudación de la cuota societaria, la falta de ingresos por sponsor, publicidades y venta de abonos, hacen un cóctel explosivo.

Por eso no es extraño que, por ejemplo, no hayan pagado la primera cuota por la compra del pase del uruguayo Federico Martínez. En enero de este año, Central le compró a Liverpool de Uruguay el 30 por ciento del pase del mediocampista ofensivo a cambio de 750.000 dólares. La negociación constaba de cuatro pagos con diferentes vencimientos. Los dos primeros en este 2020, en marzo y julio, respectivamente. Mientras que los dos restantes en enero y julio de 2021.

Es muy factible que tampoco abonen el monto estipulado para julio, porque la situación no variará demasiado en los próximos meses. Desde el país vecino, los dirigentes de Liverpool ya habrían hecho el correspondiente reclamo en FIFA, pero hasta ahora en el Canalla no han recibido ninguna notificación oficial por parte del máximo ente rector del fútbol a nivel mundial.

La dirigencia “reconoce” el atraso, aunque afirman que debieron destinar parte de ese dinero a “pagos más prioritarios” como son los sueldos de los empleados y los proveedores esenciales para que el club y todas sus sedes continúen funcionando. Aseguran que dialogarán para “buscar una reprogramación” de lo adeudado porque “la voluntad de pago está”, pero “el contexto no ayuda”, indican desde Central. ¿Podrán llegar a un arreglo con sus pares uruguayos?. O terminará todo por la vía legal y una sanción sobre la institución rosarina.