En la medianoche de mañana finalizarán 212 contratos de futbolistas en Argentina, tan solo tomando en cuenta la Primera División, y muchos quedarán en libertad de acción.

Es más, en solo un instante caducarán esos vínculos y se abrirá el mercado de pases, en una situación hecha a medida de las dirigencias de los clubes, dentro de la crisis económica por el parate de la actividad.

Lo cierto es que en los últimos días se han renovado varios de esos contratos, como mínimo hasta fin de año, pero la mayoría no. Entre los que seguirán en sus equipos, varios han debido aceptar importantes rebajas salariales. Por caso, el presidente de Colón de Santa Fe, José Vignatti, ha revelado que un futbolista aceptó una quita de la mitad de su sueldo para seguir en el Sabalero.

Otros clubes, como Argentinos Juniors, han elaborado contratos por productividad, en los que los jugadores deberán cumplir ciertos objetivos para cobrar más dinero.

Uno de los motivos por los que en AFA la mayoría no se apuró en solicitar el retorno a las prácticas está muy vinculado a la situación que se vivirá esta noche, ya que si un futbolista se hubiera lesionado entrenando, automáticamente su club debería haberle renovado con las mismas cifras que venía cobrando.

Llega el apocalipsis contractual, y con él habrá planteles que incluso quedarán reducidos a la mitad. Probablemente en la próxima temporada, más allá de algunos clubes de los grandes, la mayoría de los equipos presentará más juveniles que lo habitual.