Deportivo Riestra volvió a ganarle a un grande: River Plate fue su nueva víctima

Deportivo Riestra derrotó a River Plate 2-0, en el estadio Guillermo Laza, por la quinta fecha del Torneo 2024 de la Liga Profesional. De esta manera, en su corto paso por la categoría máxima del fútbol argentino sumó su tercera victoria ante un grande: en la Copa de la Liga venció a Independiente y en este certamen a San Lorenzo.

Empezó complicando Deportivo Riestra a River Plate -que no contó con los seleccionados Franco Armani, Paulo Díaz y Miguel Borja-, haciéndolo sentir incómodo y sin poder afirmarse. Hasta que a partir de los 20 minutos y hasta el final de ese primer tiempo, el Millonario tomó el control y empujó a su rival contra su área.

Aguantó con firmeza y seguridad el local, más allá de que terreno y pelota eran patrimonio del equipo de Martín Demichelis las situaciones netas de gol se redujeron solamente a dos y ambas con idéntica fórmula: pase de Esequiel Barco y remate de Pablo Solari.

Un disparo de Solari, tras un buen pase de Esequiel Barco desde el fondo de la punta derecha, que pegó en el travesaño y del rebote Claudio Echeverri remató y entre el esfuerzo de Ignacio Arce y Alan Barrionuevo despejaron, a los 23 minutos. Y el otro pase de Barco a Solari continuó con el derechazo tapado por Arce y el nuevo tiro, ahora de zurda, tras el rebote que salió cerca por abajo.

El buen inicio de Deportivo Riestra en el segundo tiempo tuvo un preanuncio de festejo con un remate, exigido, de zurda de Nicolás Caro Torres que dio en el travesaño, a los 7 minutos. La explosión llegó tres minutos después, producto de una perfecta ejecución y resolución de una pelota parada: Maxi Rodríguez ejecutó el tiro libre y Alan Barrionuevo metió el tremendo cabezazo goleador.

Este gol tuvo un impacto psicológico notorio para ambos equipos: agrandó y respaldó a Deportivo Riestra y redujo y desplomó a River Plate. Apenas el ingresado Franco Mastantuono -que remató alto en un mano a mano con el arquero y más tarde sacó un remate de afuera que se fue cerca, en las dos únicas chances claras del Millonario en el segundo período- se animó a intentar algo, mientras sus compañeros no daban señales de reaccionar.

Riestra, ordenado y sólido, tenía la situación bajo control. Y extendió su fiesta en el minuto 45, con un penal convertido por Nicolás Benegas, con un perfecto disparo, bajo y pegado a un palo; Ezequiel Centurión se tiró a esa punta pero le fue imposible evitar la caída de su arco.

La infracción que había originado ese penal fue un innecesario agarrón de Sebastián Boselli al propio Benegas, cuando fue a buscar el pase de un saque lateral. Una jugada que calza como símbolo ideal para reflejar las realidades durante los 90 minutos, sobre todo en los últimos 45 minutos, de cada equipo en esta tarde.