Marcelo Bielsa, entrenador de Leeds United, tomó hoy una decisión que causó un gran revuelo en el partido como local ante Aston Villa, que terminó con un empate 1-1. La pregunta recurrente vuelve a generarse: ¿quien debe detener el juego ante un futbolista herido, el árbitro o los protagonistas?

Corría el minuto 26 del segundo tiempo del juego que completó la penúltima fecha de la English Football League Championship, la segunda división de ese país, cuando un jugador de Aston Villa quedó tendido en el puso, dentro del círculo central, por una supuesta falta.

Leeds recuperó la pelota y decidió continuar, tímidamente primero y con más énfasis después cuando tomó la pelota Tyler Roberts en el mediocampo, ante los gestos ampulosos de sus rivales de enviar el balón al lateral para atender al futbolista caído.

Pero el jugador local decidió acelerar y habilitó a Mateusz Klich, quien encaró hacia el área, se hizo el espacio y definió con calidad al segundo palo.

Enseguida, los jugadores de Aston Villa lo increparon y se armó una escaramuza que terminó, por si fuera poco para el equipo de Birmingham, con un jugador expulsado.

Fuera del campo, Bielsa, apuntado hace no mucho tiempo por espiar a Derby County, discutió con su colega Dean Smith y luego habló en un tono más conciliador. Luego, llamó a algunos de sus jugadores y les ordenó que dejaran anotarse el empate.

Cinco minutos después de la acción que encendió la mecha en Ellan Road, Albert Adomah marcó la igualdad, con el arquero Kiko Casilla inmóvil en la puerta del área penal y ante el malestar evidente del defensor Pontus Jansson, que al parecer no estaba de acuerdo con el supuesto gesto de Fair Play.

Leeds, sin chances de pelear por el ascenso directo por la victoria de Sheffield United, y clasificado al playoff por el tercer boleto a la Premier, no pudo romper la igualdad en el tramo final del juego y sigue en el tercer lugar de la tabla.