Vélez Sarsfield y Atlético Tucumán, un empate con pocos condimentos para disfrutar

Vélez Sarsfield y Atlético Tucumán empataron 1-1, en el estadio José Amalfitani, por la cuarta fecha 4 del Torneo 2024. En un partido deslucido, el equipo tucumano se puso en ventaja, con un tanto de Mateo Coronel y El Fortín igualó con un golazo, de tiro libre, de Claudio Aquino.

El equipo de Gustavo Quinteros tenía la mayor responsabilidad. Pero falló en los sectores claves: cometió errores en defensa; no tuvo presencia ni autoridad en el mediocampo y se mostró inoperante en el ataque. La llama encendida al comienzo -con Tomás Durso tapando dos situaciones netas, una a Joaquín García y la otra a Braian Romero- tuvo poco fuego y se apagó rápidamente.

Lo aprovechó Atlético Tucumán, convirtiendo su gol, ganando por momentos la zona central y sobre todo agrupando mucha gente en su zona defensiva y siendo ordenado. Se pudo llevar la victoria, y luego se conformó con el empate.

En la segunda mitad del primer tiempo, el equipo de Facundo Sava conquistó la zona central, tuvo creatividad con Joaquín Pereyra y elaboró, en complicidad con la dudas defensivas del local, dos chances muy claras, que originaron destacadas intervenciones de Tomás Marchiori, tapando los tiros de Joaquín Pereyra y poco después de Agustín Lagos.

La tercera fue la vencida: centro de Joaquín Pereyra, desde el sector derecho del área grande, y definición de Mateo Coronel, con un derechazo corto y frontal en el área chica que pegó en el palo y entró, a los 30 minutos.

No mejoraba Vélez y apelaba a los cambios, que tampoco serían solución. Claudio Aquino, quien pese a sus intermitencias sigue siendo determinante, estaba por salir. Antes pateó un tiro libe y lo hizo con su reconocida calidad: su disparo entró por un ángulo para poner el 1 a 1, a los 16 minutos del segundo tiempo. Fue la última pelota que tocó, tras el festejo salió reemplazado.

A partir de ahí, Atlético Tucumán aglutinó más jugadores cerca de su arco, Vélez tuvo terreno y pelota. Y resolvió siempre de manera incorrecta: tiró muchos centros y nunca tuvo dirección ni precisión; las pocas veces que buscó de afuera careció totalmente de categoría y en ocasiones con posibilidades de remate le faltó animarse a los ejecutantes.

Sin pausa, sin rebeldía, sin carácter, sin explosión. Así fue transcurriendo el tiempo, con ineptitud ofensiva de Vélez para trasladar el control territorial en el resultado. O ilusionarse, al menos. Poco mostró del subcampeón de la pasada Copa de la Liga. Y hasta Atlético Tucumán, en tres contragolpes certeros, casi le pegó el golpe mortal.

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