Había transcurrido prácticamente nada en el Monumental. River y Boca, enfrentados por la primera semifinal de la Copa Libertadores, todavía se acomodaban a un superclásico en ciernes.

Pero Borré recibió dentro del área a los 3 minutos y todo se modificó. No fue de inmediato, porque Raphael Claus dejó seguir la acción, acaso por omisión o quizás por prudencia.

Fue poco después. El árbitro brasileño consultó la acción en el monitor ubicado a un costado de la cancha, a instancias del VAR y determinó que la entrada de Mas sobre el colombiano era meritoria de una sanción. Y señaló el punto del penal.

Izquierdoz participó de la jugada, pero dio la sensación de que quien derribó a Borré fue el lateral por izquierda sanjuanino.

Todo Boca, por supuesto, protestó. A Borré no se le movió un pelo. Y el colombiano facturó, y adelantó a su equipo en el superclásico, con un toque alto a la izquierda de Andrada, que eligió el palo opuesto y quien, en el cierre de a primera etapa, le ahogó su segundo grito de gol.