Teatro: “Bajo el asfalto”, historias y personajes a bordo de un vagón de subte

Un particular viaje con variedad de entretenidas, reflexivas o sorprendentes historias, personajes y situaciones, propone la obra teatral Bajo el asfalto, que inició su segunda temporada. En la escenografía de un vagón de subte de la Ciudad de Buenos Aires transcurren un conjunto de relatos y hechos que nos muestran la magia desplegada en el traslado de rutina y las sensaciones y vivencias de pasajeros y artistas callejeros. 

Desde el hombre sin techo que se aloja en el subte y ofrece su particular punto de vista sobre la vida, al oficinista agobiado y cansado que sueña con un cambio de rumbo. Desde las artistas callejeras, una rapera y una cantante, a la madre e hija que por un momento salen del encantamiento de sus celulares al postergado y descubridor diálogo. Desde la frenética mujer de negocios, a la señora que la crio y se la cruza casualmente en el vagón. Y se van sumando distintos personajes.

Bajo el asfalto cuenta con un nutrido elenco de actrices y actores: Alicia Baudor, Noelia Bonoldi, Mario Cangas, Ruben Dorumian, Luli Duek, María José Errandonea Olivera, Catalina Otero, Candela Jeanette Regulez, Matiya Romano, Adrian Stankevicius y Malena Trotta. Cada uno con sus particularidades y características especiales. 

Escrita y dirigida por Nicolás Acosta, la obra se presenta todos los sábados, a las 21.30, en el Espacio Teatral El Ópalo, Junín 380, CABA.

Catalina Otero, una de las actrices de Bajo el Asfalto, contó, entrevistada por IAM Noticias, que “la obra se desarrolla en un lugar en común. que es un subte, y cuenta que en la vida cotidiana encontramos un montón de historias interesantes y que si abrimos un poquito los ojos nos damos cuenta de que nos rodean. En esa cotidianidad podemos encontrar un montón de historias reflexivas con mensajes, gente distinta…”

Sobre su personaje detalló que “se llama Jota y es una rapera que va por el subte, que vive en el subte metafóricamente. En un momento se cruza con el personaje de Tito y el personaje de Clara y le gusta pensar que son medio como conocidos entre elles y se van cruzando e interactuando en el medio. Mi personaje viene a traer un poquito de alegría, un poquito de intentar sacar sonrisas a la gente. Con el personaje de Eduardo le cuesta hacerlo porque es muy serio y cerrado y es desafío sacarle una sonrisa”.

“Jota contagia mucha energía, trata de levantar el ánimo. Bueno, en realidad el rap ya en sí es algo muy hiperactivo y como de activar”, agrega la joven intérprete de teatro musical, actriz y cantante con participación en obras como La Cumbia Triste y Mansión Maniatica.

Otero sorprende al afirmar que “es gracioso, yo no viajo en subte, no me gusta. O sea, yo actriz en esta obra en realidad odio viajar en subte, lo detesto, si lo pude evitar y puedo tomar un colectivo lo hago siempre. Una de las indicaciones que me dio nuestro director Nicolás Acosta fue  que me tomase un subte y mirase a mi alredor, que si me encontraba algún rapero lo escuchase y viera como interactúa con la gente que viaja”.

“Eso fue como sacarme un poquito de esa cotidianidad para mí que es no pisar un subte. Y estuvo bueno porque me dio muchas herramientas a mí para construir el personaje y también para construir la realidad de la mente del subte y el ambiente de la obra. Hubo mucho entrenamiento de personajes y mucha investigación de la escena y fueron surgiendo un montón de cosas. Los chistes, por ejemplo, fueron cambiando. La verdad que fue un trabajo intenso y relindo y creo que llegamos a un puerto de una obra muy linda y muy completa”, sentenció.

Manifestó que “me sumé a esta segunda temporada, pero leyendo el libreto y también habiendo tenido el placer de verla en la primera temporada, me di cuenta que es algo super pensado, con variedad de personajes, un montón de historias y de mensajes. Está súper pensado y  súper organizado para que el público se pueda llevar un mensaje de pensar en todo lo que lo que la obra propone”.

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