Anfield Road fue una caldera durante los poco más de noventa minutos que duró el juego que depositó a Liverpool en una nueva final de Champions League. Cada recuperación, cada ocasión de riesgo, cada gol. Todo fue vivido con una intensidad superior.

Ni hablar de los minutos posteriores al silbatazo final, después de la concreción del milagro ante el Barcelona de Lionel Messi.

En esos instantes comenzó a sonar una canción, “You’ll never walk alone”. O mejor dicho, la canción de Liverpool. La que cantaron sólo los hinchas, con mucha pasión, antes del inicio del encuentro. La que repitieron, tras la clasificación, con los jugadores dentro del campo de juego, todos abrazados. Unidos.

Así fue ese momento único en Anfield Road: