Enrique Borrelli, coordinador de las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys, dio detalles hoy de cómo se logró la detención del árbitro Martín Bustos por su nuevo intento de abuso de menores.

“Estamos consternados porque este hombre estaba libre y nadie en el fútbol argentino lo sabía. Se había trasladado a Rosario y nadie lo sabía. Gracias a Dios está detenido por la causa que le iniciamos, y estamos muy contentos porque no logró acceder a ninguno de nuestros futbolistas”, destacó el conductor del semillero del club rosarino en diálogo con TyC Sports.

Bustos, uno de los principales acusados en el caso que explotó en 2018 en las inferiores de Independiente, había sido dejado en libertad junto a otros implicados, beneficiado por un cambio de carátula en esa causa.

“La modalidad es la misma que utilizó en Independiente, por redes sociales, por Instagram. Se hizo pasar por un masajista. Se contactó con futbolistas nuestros que viven en la pensión. Uno de esos chicos le mostró a nuestro psicólogo a cargo los mensajes y pudimos detectar que lo estaba invitando a la casa para realizarle masajes. El psicólogo lo llamó, se hizo pasar por el futbolista y logramos una reunión a las 18 horas. Actuó muy bien la fiscal del caso (Carla Cerliani) y hubo un muy buen operativo. Vimos algo sospechoso. Se concurrió al lugar, detuvieron a esta persona y nos encontramos que era la misma que había realizado estragos en Independiente, una situación increíble. Gracias a Dios no pudo llegar a ninguno de nuestros futbolistas por la gran organización que tiene este club”, reveló Borrelli.

Además, informó que tanto el club como la familia del chico ya realizaron las respectivas denuncias penales, y que se comunicó con ellos la fiscal encargada de la investigación del caso de Independiente, María Soledad Garibaldi.

“Este hombre no tiene que estar en la sociedad, la Justicia argentina todavía no funciona”, lamentó.

Luego, indicó que Bustos “tuvo contacto con tres o cuatro chicos vía Whatsap, otros tres no le contestaron los mensajes y otro tuvo la grandeza de contarle y mostrarle lo que estaba pasando al psicólogo”.

“Esperemos que ésto sirva para terminar con este flagelo”, deseó el empleado de Newell’s.

Lo que había comenzado como una situación sospechosa, terminó de preocupar cuando el psicólogo, haciéndose pasar por el juvenil futbolista, le dijo a Bustos “que no tenía dinero para pagarle”, y el abusador le respondió: “No hay problema, eso después lo arreglamos”.

Finalmente, Borrelli les envió un pedido a sus colegas de otros clubes, ya que todos los chicos están expuestos a este tipo de situaciones.

“Por favor, estar cerca, cuidarlos, atenderlos. Tengo mucha experiencia en ésto, nunca me había pasado y en un año ya tuvimos dos casos”, concluyó.