Momento crítico… e inoportuno para el Barça

El bajón de juego del Barça, desordenado en el campo después del parón, preocupa en la planta noble del club en vísperas del Inter y del Clásico. Ter Stegen evitó una mini-crisis este domingo.

“Líder en apuros”, “Agónico”, “81,525 sufridores”, “De Milagro”, “Un líder dramático”… Los titulares de la prensa dejan claro este lunes que el Barça estuvo irreconocible, por ser suave, en su partido ante el Celta. Sigue líder por goalaverage, sí, pero las dudas futbolísticas le han sobrevenido en el peor momento. Los tres partidos posteriores al parón han sido pobrísimos. En Mallorca ganó con la ley del mínimo esfuerzo. Un gol de Lewandowski y un primer milagro de Ter Stegen delante de Jaume Costa le salvaron. En Milán, más allá del perjuicio del arbitraje, jugó un partido decepcionante y se metió en un lío morrocotudo en la Champions. Finalmente, contra el Celta no cumplió ni los mínimos. La manera de hacer aguas en la segunda parte, con Ter Stegen obligado a sacar manos por todos lados, resultó estresante para la afición, que se fue con el miedo en el cuerpo y decepcionada, pensando que así será muy difícil sacar adelante una semana decisiva, con la visita del Inter y el Clásico en el Bernabéu.

Es difícil encontrar explicaciones a esta caída del Barça cuando apenas van dos meses de competición. Será gravísimo que fuera un asunto físico porque apenas se han jugado once partidos oficiales. También sería preocupante que fuese táctico. El Barça lleva tres partidos en los que aparenta tener una buena puesta en escena, pero termina desmoronándose. Se descoloca, se desordenada y no da sensación de consistencia.

Individualmente, además, hay jugadores que se han ido apagando. Empezando por la estrella. Lewandowski lleva 12 de los 25 goles oficiales del Barça, pero en los dos últimos partidos ha estado desaparecido. Menos abastecido, menos ágil, en San Siro fue devorado por SkriniarDe Vrij y Bastoni; y contra el Celta ni se le vio pese a que se fajó y trabajó en los últimos minutos para ayudar a sus compañeros a sacar el agua que les entraba en la casa. Raphinha Dembélé, los extremos, también han perdido brillo; Busquets sufre para mantener el ritmo cuando el partido atraviesa la hora… A Balde, que estaba siendo de los mejores, le han despistado sentándole contra el Inter y colocándolo en el lateral derecho contra el Celta. Y, claro, las bajas. Koundé Araújo, futbolistas que le dan físico al Barça y meten mucha energía, están fuera. Paradójicamente, sin embargo, el equipo se ha sostenido en defensa como ha podido. En ataque, sin embargo, ha perdido alegría, automatismos, desequilibrio y gol. Tiene que recuperar todo eso en horas.

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