Estudiantes venció a Vélez, en los penales, y volvió a coronarse campeón

Estudiantes se coronó campeón de la Copa de la Liga Profesional 2024, al superar a Vélez Sarsfield 4 a 3 en la definición por penales luego de empatar 1-1 en los 90 minutos más 30 de alargue, en el estadio en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero.

Matías Mansilla, el arquero del Pincha volvió a convertirse en héroe, atajando tres remates, mientras que Tomás Marchiori, su colega de Vélez, contuvo dos en la emotiva y tensionante tanda que definió este final entre dos grandes del fútbol argentino, y campeones del mundo, en un estadio totalmente lleno y con mucho fervor y colorido.

Desde el inicio, Vélez ofreció mejor juego, acompañado de una alta actitud y personalidad. Y también con llegadas claras. De entrada, Christian Ordoñez tuvo dos chances claras: una pegó en el travesaño y la otra, un derechazo bajo y cruzado, salió muy cerca del poste. Por la punta izquierda, Thiago Fernández desbordaba casi a voluntad, aunque la mayoría de las veces que buscó el arco no tuvo potencia y cuando envió centros fueron desaprovechados.

Pero, en su primera situación neta, Estudiantes pasó de la preocupación por no encontrarle la vuelta al inicio del partido a festejar un valiosísimo golazo. Eros Mancuso pegó un fuerte derechazo desde larga distancia y tras hacer un pique la pelota se introdujo en el arco de Vélez, a los 14 minutos.

Salvo este gol, detalla nada menor, el rumbo del partido no varió. El Fortín continuó mostrándose agresivo, elaborando juego estructurado con combinaciones acertadas desde atrás hacia adelante y generando peligro. Zaid Romero salvó a Mansilla, luego que al arquero se le escapase la pelota en una situación complicada. Poco después, se lo perdió Francisco Pizzini rematando, exigido, en el área chica.

Así se desarrolló un primer tiempo netamente favorable al equipo de Gustavo Quinteros, aunque el resultado -que manda en el fútbol- reflejase otra cosa. Estudiantes estaba lejos de su nivel, se lo notaba impreciso y desorientado.

El respetuoso minuto de silencio por el fallecimiento de César Menotti, con la imagen del técnico campeón del mundo 1978 en la pantalla gigante del estadio, desató el aplauso de las dos hinchadas y le dio el toque de tristeza al entretiempo de la gran fiesta que se estaba viviendo en la final.

Extendió su actitud Vélez en el segundo tiempo, pero ya sin tanta peligrosidad en el área rival. Estudiantes esbozaba una reacción con la habilidad y velocidad del colombiano Edwuin Cetre, aunque tampoco creaba chances claras.

Por tercer partido consecutivo, Vélez sufrió una expulsión: a los 15 minutos de esta segunda tapa, Damián Fernández le pegó un codazo a Cetre y recibió la tarjeta roja. Gustavo Quintero introdujo variantes en defensa y en ataque, y una de ellas fue una recompensa: el juvenil Alejo Sarco, en su primer intervención, enganchó un par de veces dentro del área y disparó el zurdazo, que tras pegar un un defensor rival, significó el empate, a los 17 minutos.

Reaccionó un poco el equipo de Eduardo Domínguez e insistiendo en cada intento de Cetre, junto al crecimiento de los volantes, especialmente Santiago Ascacibar y el ingresado Fernando Zuqui. Y también se quedó con un jugador menos por la expulsión de Gastón Benedetti por derribar a Pizzini cuando se iba sólo a enfrentar a Mansilla, a los 24 minutos.

Tuvo otra situación favorable Vélez: un tiro libre de Claudio Aquino, que salió muy cerca del poste, pegando en la cara exterior de la red y que hizo que muchos lo gritarán pensando que había entrado al arco.

Los 30 minutos de alargue, como muchas veces ocurre, poco y nada aportaron. Vélez tirado atrás, Estudiantes ocupando territorio más adelante. Pero sin emociones, ni cambio de destino. Así se desembocó en la definición por penales.

Empezó Emanuel Mammana y anotó; lo mismo que Pablo Piatti. Convirtió Alejo Sarco, y Tomás Marchiori atajó el disparo de Eros Mancuso. Matías Mansilla detuvo el remate de Joaquín García y Javier Correa equiparó la serie. Mansilla volvió a ser fundamental atajando el disparo de Santiago Cáseres y Edwuin Cetré adelantó al Pincha. Lenny Lobato convirtió y dejó a Vélez con vida. La reforzó Marchiori tapando el tiro de Santiago Ascacibar.

Concluida esa tanda de cinco penales por equipo se pasó a serie de uno. Y esos detalles decisivos, como la elección del ejecutante, le terminaron dando el título a Estudiantes. Por Vélez, pateó Álvaro Montoro, de 17 años recién cumplidos y 8 partidos (todos ingresando unos minutos), y atajó, una vez más, Mansilla. Por el equipo de La Plata remató Fernando Zuqui, experimentado y además el mejor rematador de pelota parada del plantel, y selló el 4 a 3.

Estudiantes es el campeón y merece todos los aplausos y el reconocimiento. Nadie sale campeón por casualidad, más allá de momentos buenos, regulares o malos. Es el premio a una campaña destacada. Pero también es digno de reconocer lo hecho por Vélez, que como el ave Fénix resurgió de las cenizas -hace cuatro meses estuvo al borde del descenso y en la tercera fecha de esta Copa sufrió una vergonzosa y sacudidora goleada ante River- y con mayoría de pibes de su eterna fábrica de futbolistas dejó una gran imagen, y fue recompensado con esa ovación de despedida de sus hinchas.

El equipo de Eduardo Domínguez da su segunda vuelta olímpica consecutiva, tras la consagración en la Copa Argentina, en noviembre del año pasado al vencer a Boca Juniors en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba.

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