Yésica Bopp es campeona mundial minimosca de la AMB y una de las mejores diez boxeadoras del mundo libra por libra, pero tiene un lado oculto, el que no suelen reflejar las cámaras, que revela su costado más humano, intelectual y solidario.

“Hace cinco años que me preparo para ser más que una boxeadora”, asegura quien ostenta otro título que para ella es tan importante como el deportivo, el de psicóloga social.

Como embajadora del programa social Huella Weber, amadrinó dos gimnasios de boxeo, uno en Avellaneda y otro en Concordia, Entre Ríos, en los que se realizaron reformas edilicias que mejoraron la calidad de la práctica del boxeo y el acompañamiento social a sus participantes.

Ahora se metió de lleno en la mejora de un complejo educativo que nació desde la Parroquia San José, ubicada en un barrio difícil de La Matanza. En el 2018 se construyó un colegio primario de 6.000 metros cuadrados, un microestadio y un centro de salud, además de refaccionarse siete casas que sirven para el tratamiento de adicciones. Pero, lejos de quedarse, fueron por más y ahora levantan tres jardines de infantes y un secundario.

“Estudié Psicología Social para tener más herramientas y poder ayudar en un contexto complejo como el de hoy. Me encanta ayudar, involucrarme y acompañar nuevos sueños. Fue hermoso ir, encontrarnos con quienes lideran esta obra increíble y poder compartir un rato con los chicos. Nos encontramos que todos eran boxeadores y nadadores. Sabían de todo de nuestro deporte”, expresó tras visitar el nuevo proyecto junto a la nadadora Pilar Geijo.

Luego, “Tuti” se explayó sobre la dura realidad que viven los beneficiados por la obra que apadrina.

“Desde mi rol de Psicóloga Social entiendo que el entorno es clave. Los chicos que se crían en un lugar saludable, deportivo, con esperanza, perseverancia y con ejemplos de sacrificio seguramente van a imitar esos valores, esos comportamientos. Este complejo está en una zona de mucha carencia en la cual la droga, sobre todo la pasta base, ha circulado impunemente entre niños haciendo un desastre. Por eso un lugar así, tan hermoso, puede servir de contención y sacar a chicos de la calle. Puede ser, en definitiva, un faro de luz para la comunidad, y así empezar a crecer en educación, trabajo, espiritualidad y deporte. Estos ejemplos contagian y esto es justamente lo que buscamos desde la Huella Weber”, destacó.

En el plano deportivo, Bopp, con un récord profesional de 35 peleas ganadas (16 KO) y una sola derrota, ahora sueña con enfrentar a las mejores y en veladas importantes.

“Generalmente hay un tema de negocio y poder por las organizaciones que intervienen. Mi sueño es estar en una gran velada en Las Vegas y sé que el primer paso es México. Ya he boxeado con varias mexicanas y, si bien hay varias campeonas, ninguna quiere arriesgarse a pelear conmigo o me ofrecen mucho menos de lo que valgo”, lamentó.

Por eso no baja los brazos y se sigue preparando para cuando le llegue la gran oportunidad.

Yo tengo fe que voy a lograr abrir las puertas de México y Estados Unidos. Y, cuando ese momento llegue, debo estar 10 puntos. Yo soy un caso palpable de que, con sacrificio, se consiguen los sueños. Me abrí paso en un mundo de hombres, hoy soy campeona y me respetan”, concluyó Bopp.