Vélez eliminó a River en un partido vibrante y con gran polémica por el VAR

Foto: Vélez Sarsfield

River Plate y Vélez Sarsfield empataron 0-0, en el estadio Monumental, por el partido de vuelta de los octavos de final. Y como El Fortín había ganado 1-0 en la ida, obtuvo el pasaje a la siguiente fase de la Copa Libertadores.

El partido resultó entretenido y dinámico, con River mostrando varios momentos de dominio de pelota y territorial y con Vélez exhibiendo personalidad y actitud para plantarse sin complejos.

En el comienzo abrumador de River, una lucida combinación entre Julián Álvarez, Rodrigo Aliendo y Braian Romero culminó con el derechazo del delantero saliendo muy cerca, a los 2 minutos.

El buen manejo de los jugadores ofensivos, y de buen pie, del local le permitía tener el control. Pero Vélez además de ser ordenado y seguro en su área, no dejó de preocuparse, cuando pudo, de la de enfrente.

Un tiro combado de Walter Bou controlado sin mayores sobresaltos por Franco Armani, a los 10 minutos, y un posterior zurdazo de afuera de Lucas Janson que sí exigió al arquero a realizar una estirada para desviar, a los 15 minutos, mostraron que el equipo del Cacique Medina también estaba dispuesto a matar o morir.

Aliendro, De La Cruz, Enzo Fernández, Julián Álvarez, tirándose unos metros atrás, le permitían a River manejar con precisión y velocidad la pelota. Aunque no elaboraron riesgo para Lucas Hoyos en igual proporción.

Mejoró la ofensiva local con el ingreso de Matías Suárez. El delantero cordobés desbordó y mandó el centro, recepcionado por Rodrigo Aliendo para la rápida cesión a De La Cruz y el remate del volante que salió cerca, a los 17 minutos del segundo tiempo.

Vélez tuvo su gran oportunidad, a los 31, con un mano a mano entre el ingresado Abiel Osorio y Franco Armani y como un deja-vú de lo ocurrido en el partido de ida volvió a ganar el arquero de River.

Apretaba cada vez más River contra el área visitante, aguantaba Vélez y salía de contragolpe si veía la chance. Hasta que la presión ofensiva del Millonario tuvo su premio a los 33 minutos. Control, amague y centro de Esequiel Barco, desde la punta izquierda, y cabezazo goleador de Matías Suárez, por el segundo palo.

Era el 1-0 para River -desembocando en ese momento a la definición por penales- y un gran impulso anímico para los locales. Pero, antes de sacar del medio, el árbitro chileno Roberto Tobar recibió el llamado de su colega brasileño Rafael Traci y revisó la jugada.

Tobar tardó varios minutos, siete en total, y observó muchas veces la imagen en la pantalla. Hasta que se convenció que la pelota luego del cabezazo pegó en el brazo izquierdo de Suárez. No fue sencillo y la acción tuvo que ser repetida reiteradamente.

Foto: Captura de TV.

El reglamento considera que si la pelota pega en mano o brazo, aún de manera accidental, el gol debe anularse. Pero, como tantas veces, estas jugadas tan al límite toman varios minutos para ser comprobadas por el sistema tecnológico.

La cancelación del gol enloqueció a Marcelo Gallardo, sus auxiliares y futbolistas. A partir de ahí se fueron del partido, pasaron a preocuparse más por reclamar y quejarse al árbitro que en mantener su nivel de juego. Vélez siguió atento y concentrado a lo suyo, en los instantes finales debutó el uruguayo Diego Godín, y con mucha personalidad y carácter se llevó un resultado favorable y el pase para los cuartos de final, donde enfrentará a Talleres.

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