Un centro cultural futbolístico para leer, conocer, investigar y profundizar en la historia del más popular de los deportes

Foto: IAM Noticias


Ingresar a Entre Tiempos equivale a introducirse en la historia del fútbol. El local, único de su especialidad en el país, ubicado en el porteño barrio de Constitución ofrece libros, revistas, fotos y otros elementos que encandilan a todo amante del más popular de los deportes. No se trata sólo de un sitio para comprar o canjear artículos, sino que además brinda talleres, cursos y debates relacionados con la cultura futbolística.

Esteban Bekerman, periodista y docente, es el ideólogo y creador de Entre Tiempos y le cuenta a IAM Noticias el origen de su emprendimiento: “Era un proyecto que tenía desde hace mucho tiempo, desde antes del 2000, y lo pude concretar en 2014, cuando me desvinculé de Editorial Perfil. Ahí me metí de lleno y apunté todos los cañones a concretar el viejo sueño de generar un espacio cultural dedicado a la cultura del fútbol.  No quería dedicarme a esto sin poder encararlo en serio,  no pudiera hacerlo alternandolo con mi trabajo full time como periodista”.

Cuenta que “venía trabajando en este tema con una comunidad virtual, a través de grupos de Facebook, Whatsapp y Twitteer. Ahi  tenía llegada directa con gente interesada y veía que había buena receptividad y existía un nicho ávido de material y no sólo interesado en comprar libros o revistas antiguas, sino de profundizar más con eventos y charlas”.

“Con esa idea hice este espacio cultural que respira y rescata la historia de futbol. No es sólo un lugar para comprar, canjear o vender material, también está abierto a seminarios, charlas, debates, proyecciones de películas o partidos. Y la tecnología ayuda a acceder a determinada información, imagen o contenido que se puede socializar y usar para producir trabajos mejores”, explica Bekerman. 

Resalta que “busco el rescate de nuestro acervo cultural futbolero. Durante muchos años la cultura futbolera, a nivel literario, estuvo despreciada o invisibilizada, ocupando lugares secundarios o mínimos en las librerías. Desde hace varios años existen muchos libros y publicaciones, pero la gente no tenía un lugar donde encontrarlos a todos o casi todos. Acá se agrupa un montón de personas que no tenía ese lugar para encontrar todo ese material, comprar ni consultar ni mirar, ni nada. únicos lugares, con limitaciones de horarios, eran las bibliotecas de AFA y del Círculo de Periodistas Deportivos”.

El encargado de este paraíso futbolero indica que “en Entre Tiempos se fomenta cualquier tipo de iniciativa, nos interesa favorecer la producción de contenidos que sirvan para reflejar la historia del futbol, los clubes, los grandes jugadores y rescatar del olvido un monto de historias superinteresantes que quedaban como tesoros inaccesibles. Sería egoísta si me guardo todo para mí. Vengo juntando, clasificando, organizando y procesando mucho material de investigación y me interesa que más gente pueda aprovecharlo”. 

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Bekerman sugiere: “Desde el estado habría que favorecer y producir eventos relacionados con el fútbol que serían redituables a nivel turístico y general. Museos, pequeñas editoriales, recorridos… El fútbol argentino genera un interés muy grande, no sólo en el  público local sino global. Es increíble que ese atractivo que despierta la historia del futbol argentino a nivel mundial, no tenga espacios para satisfacer esa demanda”. 

Y brinda un ejemplo: “La plaza donde empezó a jugar, de niño, Alfredo Di Stéfano. Queda en Barracas, en una zona accesible. Se podría hacer un paseo, colocar un pequeño monumento o un cartel, algo que permite incluirlo con un lugar turístico y revitalizar el barrio. O en Caballito, contiguo a Ferro Carril Oeste, está la cancha donde se jugó al fútbol oficialmente por primera vez en Sudamérica. Más que plata se requiere imaginación. Yo pienso en lo colectivo y no en lo individual, por eso estoy dispuesto a generar, desde mi espacio, muchos lugares así”.

Afirma convencido: “No hay que tenerle miedo a la palabra cultura en el fútbol. Al contrario, está presente históricamente, en libros, revistas, documentales, películas, que forman parte de nuestro acervo cultural. Supuestos eruditos decretaron que la cultura del fútbol es violencia y barras bravas, pero la realidad muestra que existe mucho escrito, publicado, filmado, cantado y dibujado. Mucho más que sobre otros temas. El fútbol es como el tango, tiene mucho que ver con nuestra esencia e identidad”.

Bekerman revela que “muchas veces surgen temas que no se investigaron bien y van surgiendo novedades y lindas historias. No todo está inventado, ni descubierto. Encontramos quienes fueron los primeros jugadores idolatrados por público argentino, futbolistas que surgieron sin ser de la élite británica o criollo y generaron identificación con la clase popular. También que antes de Corbata o Houseman hubo otros jugadores conocidos como Locos. Y de los pioneros, siempre se habla de Watson Hutton, y quedan sin mencionar otros anteriores, tanto o más importante”.

Otra curiosidad que surgió de los talles de investigación de la historia de fútbol de los talleres encarados por Bekerman surge un personaje vital en la historia de Boca Juniors. “En una revista que no era deportiva, sino de política y actualidad, de la década del 40 llamada ¿Qué sucedió en la semana?, encontré un artículo sobre un aniversario del Club Estudiantes de Buenos Aires. Y en esa nota, de una página, encontré un dato. Seguí investigando y surgió una historia y un irlandés que fue fundamental para que existiese Boca, una historia que ni la gente de Boca conoce”.

Continúa con el relato: “Un rector irlandés del colegio Pellegrini contrató a un compatriota para que de clases de fútbol. Como no había presupuesto para profesores de deportes, lo hizo figurar como profesor de inglés.  Ese profesor les enseñó a jugar fútbol a unos alumnos que serían los fundadores de Boca. El profesor irlandés era Paddy Mc Carthy,  futbolista de Estudiantes de Buenos Aires y también boxeador. Luego fue árbitro de ambos deportes y fue el referí del primer Boca-River oficial. Esta es una muestra que siempre hay que buscar más y seguir investigando y preguntando”. 

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¿Qué tipo de público concurre a Entre Tiempos? Responde Bekerman: “de todas las edades y de ambos sexos. Desde chicos que están viendo si quieren estudiar periodismo deportivo, hasta dirigentes de clubes, aficionados al tema que no pudieron dedicarse de lleno pero llevan registros, estadísticas, personas que están armando una colección, recopilando material o haciendo un archivo. tienen curiosidad o necesidad de saber, profundizar e indagar más”. 

A la hora de evaluar los artículos más valiosos, no a nivel económico sino como herramienta de investigación, de los innumerables que ocupan el espacio de Entre Tiempos, su fundador destaca “las revistas partidarias muy viejas, como fuente de datos de jugadores que jugaron pocos partidos en Primera y que fueron entrevistados cuando jugaban en inferiores. Hay fotos y datos que sirven mucho. No sólo del club propio, sino de los ocasionales rivales en inferiores. Trato de digitalizarlas para compartirlas y que otros utilicen este material”.

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 Por último, hace una advertencia a los clubes: “Muchos no valoran su máximo capital, que es su historia. Es su activo más importante más aún que la venta de un jugador, es lo que le permite sobrevivir a cualquier crisis y fortalecer los lazos de identidad entre el hincha o socio y el club. Si ese hincha o socio conoce y valora la historia de su club, encuentra un motivo de orgulllo y va a generar un beneficio mayor que una transferencia eventual o una actividad comercial donde la gente no participa. El negocio para los clubes es que su historia se conozca”. 

“Para eso debe poner los máximos recursos posibles. Todos los clubes deberían tener su Comisión de historia y relacionarse con las de otros clubes, con la participación de especialistas que sepan donde buscar y rescatar información certera y como acompañarla con audiovisuales y material tecnológico, organizar museos, exposiciones y muestras”. Cuenta que “en Brasil, Fluminense lanzó una línea de libros dedicados a su historia: sus camisetas, sus grandes partidos, sus ídolos, etc.  a cargo de un periodista, que ni siquiera es hincha de ese equipo, que cuenta con información propia, archivo y excelente material fotográfico. Si lo hizo Fluminense, acá lo pueden hacer Boca, Vélez y los demás clubes”. 

La despedida se demora hojeando viejas revistas, corriendo las páginas de libros nacionales o importados, admirando un poster o una serie de fotos, o admirando banderines y pines. Entre Tiempos, un nirvana para todo futbolero, abre sus puertas los lunes, miércoles y viernes, de 16 a 21 horas, en Salta 1108, CABA, y su correo electrónico es: [email protected].

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