Una recorrida por los recitales en los estadios de fútbol argentinos y su contexto especial

El fútbol y la música popular siempre mantuvieron una estrecha vinculación. Y un libro de flamante aparición, De Tablones y Acordes, escrito por el periodista Emiliano Curuchaga, ofrece un recorrido de estas dos pasiones, no sólo como un repaso por la historia de como los recitales en la Argentina empezaron a darse en estadios de fútbol sino que lo condimenta con un amplio e interesante trabajo de investigación y contextualización de cada caso.

“No es un libro de fútbol ni de música sino un abordaje sobre cómo ambos se encontraron en un punto especifico del plano. Dentro del amorío fútbol-música, los recitales en estadios es uno de sus tantos fetiches, como también lo son las canciones de cancha, los cantantes o bandas que se identifican con un equipo o los futbolistas que cambian botines por cuerdas. Tampoco pretende ser un libro de historia ni un tratado antropológico o sociológico, pero por momentos se verá obligado a bucear en estas ciencias para darle sentido y contexto a los hechos. Indaga en procesos de la construcción de la identidad individual y colectiva”, explica Curuchaga.

Transitan por las 300 páginas del libro, editado por Ediciones Fabro, historias que van desde una orquesta
de tango en Boedo hasta la “misa” más rockera del país en la cancha con nombre de sacerdote, pasando por el recital que debió ser cancelado por una amenaza de atentado: el de Kiss en cancha de Boca.

Revela sucesos que tuvieron lugar a lo largo y ancho del país y que muestran cómo nació y evolucionó esta comunión de pasiones tan dispares y a la vez tan similares comoel y la música en la República Argentina y eventos que nos ayudarán a revisar y mantener viva la rica historia de los estadios de fútbol de nuestro país.

Una de las historias contadas en este libro comprende a uno de los recitales más recordados: el de Queen en Vélez Sarsfield en 1981, pero incluye un backstage muy poco conocido: los organizadores viajaron a contratar a otra música, la negociación fracasó y en el medio se cruzaron, de casualidad, con los representantes del grupo inglés y ahí cerraron trato. Y hubo bonus track: el hijo de uno de los militares que gobernaban Argentina en esos años, era fanático de Queen y convenció al padre que la llegada del grupo musical le daría una buena imagen al país.

“A diferencia de otros libros, aquí no se detallan tan sólo acontecimientos: se explican sus contextos. Pero hay algo que me fascinó: De Tablones y Acordes trabaja la memoria emotiva. Un carrusel de bandas, estadios y momentos. Cada lector tendrá una remembranza”, asegura Carlos Aira en el prólogo de la obra.

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