Falleció Franz Beckenbauer, el futbolista alemán más elegante y ganador de toda la historia

Franz El Kaiser Beckenbauer, el mejor jugador alemán de todos los tiempos y una enorme leyenda del fútbol mundial, falleció, a los 78 años de edad, pocos días después que otro legendario como Mario Lobo Zagallo. Ambos cracks tienen una coincidencia histórica: fueron campeones del mundo como futbolistas y como técnicos, récord compartido, solamente, con el francés Didier Deschamps.

El estado de salud de Beckenbauer se venía deteriorando en los últimos meses -perdió la visión de su ojo derecho y sufría problemas cardíacos- y hasta lo había obligado a interrumpir su cercanía con Bayern Munich, donde tenía el cargo de presidente honorario.

Su familia brindó la información oficial mediante un comunicado:  “Con profunda tristeza anunciamos que mi esposo y nuestro padre, Franz Beckenbauer, falleció pacíficamente mientras dormía ayer domingo, rodeado de su familia. Les pedimos que puedan llorar en silencio y abstenerse de hacer preguntas”.

Como líbero en el centro de la defensa, o también volante central, Beckenbauer se destacó por su elegancia para jugar, sobre todo en equipos tan esquematizados y robotizados como los alemanes. Su capacidad para tratar el balón fue un condimento más de su estilo que incluía personalidad, inteligencia y seguridad.

Partícipe indispensable en los títulos, locales e internacionales de Bayern Munich, su club de origen y de permanencia entre 1963 y 1977, coronándose campeón de la Bundesliga en cuatro ocasiones (1969-72-73 y 74), de la Copa de Alemania también en cuatro (1966-67.69 y 71), y en tres de la Europa Champions League (1974-75 y 76) y en una de la Copa Intercontinental (1976).

Luego jugó en otros dos clubes: New York Cosmos, en aquella conjunción de estrellas que encabezó junto a Pelé, y que incluyó a Carlos Alberto y Giorgio Chinaglia entre otros, dando tres vueltas olímpicas en Estados Unidos, y en Hamburgo, ganando otra Bundesliga.

Años después, ya concluida su etapa de pantalones cortos y botines, aportó otros dos títulos a su querido Bayern Munich: Bundesliga 1994 y Copa UEFA (actual Liga Europa) 1996. Más adelante sería presidente del club y posteriormente recibió el cargo de presidente honorario.

Dejó su enorme huella también en la Selección de Alemania, dentro del campo de juego y al costado en el banco. Fue campeón, como jugador en el Mundial disputado en su patria, en 1974 y como técnico en Italia 1990 tras la victoria (1-0) ante la Argentina de Carlos Bilardo y Diego Maradona. Y condujo a la selección germana a la coronación en la Eurocopa de 1972.

En la final de 1974 ganó ampliamente un duelo de alto vuelo ante el neerlandés (holandés, como se decía entonces) Johan Cruyff en el mini partido entre los dos mejores futbolistas del mundo de esa época. Fue el choque entre dos grandes selecciones y sus dos enormes figuras. Y se impuso Beckenbauer, desplegando su elegancia para jugar y su sabiduría para marcar.

El mismo Beckenbauer que en la semifinal perdida ante Italia cuatro años antes, en el Mundial México 1970, había dado muestra de su guapeza jugando el tramo final del partido con un hombro dislocado, atándose el brazo derecho con una venda (similar a lo ocurrido con José Luis Tata Brown, casualmente en el mismo estadio Azteca y ante una Alemania dirigida por Beckenbauer en 1986).

En sus cinco participaciones mundialistas nunca se bajó del podio: segundo en Inglaterra 1966, tercero en México 1970 y primero en Alemania 1974 como futbolista y subcampeón en México 1986 y campeón en Italia 1990 como entrenador.

Dos Balones de Oro lideran la extensa lista de distinciones obtenidas por El Kaiser, que significa El Emperador, un futbolista que extendió su reinado imperio en las décadas de 1960 y 1970 para adueñarse de la embestidura de mejor defensor del planeta de todos los tiempos. Uno de los grandes genios del fútbol mundial.

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