Pablo Álvarez, un crack argentino de futsal: “seguimos varados en Italia y sin saber cuando podremos regresar”

Pablo Álvarez lleva una extensa trayectoria jugando al futsal y encontró, desde hace varias temporadas, su destino en clubes de Italia, donde viaja anualmente para jugar la temporada oficial. Es uno de los argentinos que exporta y exhibe su capacidad en las canchas techadas de 40 por 20 metros.

Su actual club es MGM Morbegno, ubicado en la ciudad homónima, en la provincia de Sondro, Región de Lombardia. Desde esa ubicación, en el norte de Italia, Álvarez dialogó con IAM Noticias sobre la particular situación que está viviendo a causa de la pandemia de coronavirus y la imposbilidad de volver a Argentina.

“Junto a dos compañeros argentinos, Lucas Moya y Jorge Regner, estamos a la espera de poder regresar a Buenos Aires. Estamos en contacto con el consulado argentino en Milán, tuvimos dos o tres llamados pero hasta el momento no tenemos ninguna novedad de algún vuelo de repatriación”, cuenta el jugador de futsal con pasado en Platense.

Agrega: “Estamos en Lombardía, uno de los focos donde se inició todo; llevamos mucho tiempo de cuarentena y hoy, 11 de abril, seguimos sin salir y esperando novedades. Por el momento vemos complicado poder volver a nuestro país. Seguimos varados en Italia y sin saber cuando vamos a poder regresar“.

“Estábamos normalmente disputando el campeonato cuando este tema del coronavirus se veía venir. Se agravó la situación y el 20 de febrero jugamos el último partido. Ahí empezó a cerrar todo: trabajos, colegios, competencias deportivas. Hasta el momento no hubo reinicio, ni hay indicios, todo parece indicar que la decisión será la suspensión definitiva”, resalta el lateral.

“A raíz de esa situación tenía pasaje para el 12 de marzo, Pero un par de días antes cerrraron las fronteras y quedamos varados en Italia. Sin saber ni de donde ni cuando vamos a volver. Estamos en casa y no nos dejamos caer”, manifiesta.

Dice que “el club nos paga el alquiler, pero por una cuestión lógica dejó de pagarnos los sueldos, que siempre estuvieron al día. Una jornada habitual es despertarse, desayunar, entrenar en casa o en el estacionamiento del edificio que está permitido, unos mates -se nos está acabando la yerba, ja, ja-, almorzar, leer, charlar con la familia y amigos de Argentina, ver una serie, cenar, dormir… y al otro día exactamente lo mismo. Desde hace cuatro semanas, siempre idéntica rutina”.

Álvarez detalla: “al principio podíamos ir al gimnasio pero después lo cortaron. No salimos de casa para nada; hacemos la lista de las compras y una persona del club va a comprarlas. No hay que salir, es la realidad y lo cumplimos, aunque en todo momento pensamos en poder regresar a nuestro país”.

El Chiqui Pablo comparte el futsal con su hermano el Gallego Emiliano, también con paso por Platense y varias temporadas en Italia. Con él, quien ahora se encuentra en Buenos Aires y próximo a ser padre, se dieron un gran gusto: protagonizaron campaña y vuelta olímpica con Tubi Spa Loreto en el ascenso italiano hace un tiempo.

Pablo indica que “el futsal se vive de manera muy apasionada en Italia, contratan varios jugadores extranjeros. Lo disfrutan, le ponen mucha pasión y dedicación. Con MGM Morbegno veniamos haciendo un gran campeonato en la C1, cuando se suspendió íbamos primeros en la tabla y con el objetivo de ascender. Más allá que todo esto frenó nuestro deseo y sueño, eso pasó a segundo plano porque están en riesgo otras cosas“.

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